Mindfulness

 

Lunes de 19:00 a 20:00 y sábados de 11:00 a 12:00


¿Qué es la meditación?

Quizá resulte más sencillo comenzar aclarando que no es la meditación.

Meditar NO es:

Pensar o reflexionar sobre algo.

Relajarse.

Yoga.

Rezar.

Dejar la mente en blanco.

Evadirte de la realidad que te rodea.

Nada oculto o peligroso.

La meditación es vivir totalmente conscientes de lo que ocurre en el momento presente y desde el corazón.

¿Para que sirve la meditación?

La meditación te permite vivir sin juicios ni preferencias, por lo que la vida es más plena al vivir abierto al devenir.

La aceptación es clave en nuestra vida.  Los hechos, emociones, pensamientos, etc, que rechazamos son quistes que quedan en nuestro inconsciente que pueden producirnos un malestar, en cualquier momento, que no comprendemos.   Ser conscientes plenamente de lo que vivimos nos trae salud y bienestar, puesto que hace que nuestro inconsciente se vaya liberando de cargas.

Aceptarnos tal cual somos, con luces y sombras, con esos aspectos que nos hemos negado porque quisieramos que no estuvieran, hace que vivamos más plenos y tranquilos.

"Solo cuando acogemos nuestras sombras más oscuras nos permitimos reconocer la luz que hay detras, pues no hay sombra sin luz que no la cree."

Eso sí, es necesario compromiso y paciencia para poder sentir que sentarse a meditar no es algo sin sentido.  Nuestra mente adquisitiva quiere obtener algo a cambio de sentarse "quietecita" unos minutos y si puede ser enseguida, mejor.  Por eso, es bueno saber por qué quieres probar a meditar y luego, "olvidarlo" para podernos abrir a lo que venga y respirar sin expectativas.

¿Como se medita?

Si quieres compartir la meditación con un grupo, el compromiso te resultará más sencillo. Y si, además, quieres meditar por tu cuenta, puedes crear un espacio donde meditar te sea cómodo y te apetezca repetir.

 

Busca esos momentos del día que mejor se adapten a tí.  Observa cuando, aparte de resultarte más sencillo, te aporta más la sentada. Y, cuando vayas a meditar, toma conciencia del momento.

 

No se trata de dejar la mente en blanco ni de discurrir o pensar.  Hay que abandonar toda voluntad de hacer y simplemente ser.   Para ello observa lo que ocurre sin juicios ni propósitos, desde la quietud y el silencio.  Äbrete a lo que traiga, a tu respuesta ante él.

 

Enfócate en tu respiración y tu cuerpo, con todo el amor y amabilidad que ya eres.

 

La postura no tiene por qué ser una tortura.   Tenemos miedo a que nuestro cuerpo se rompa o no aguante en la postura durante mucho rato y es una de las primeras resistencias que tenemos que desechar, porque para eso vamos a tratarnos como a nuestro mejor amigo.

 

Puedes empezar meditando sentado en una silla o poco rato para, segun te vayas encontrando más comodo, alargar las meditaciones y adoptar la postura que más te guste.

 

Puedes meditar tumbado?   Claro que si, pero siempre que no te resulte demasiado fácil dormirte, porque dormir no es meditar.

 

Tampoco se trata de aguantar porque nos hemos propuesto estar sentados y quietos 10 o 15 minutos.  Si el momento nos trae intranquilidad, enfado, sueño, tristeza, o el "invitado" que quiera venir, abramosle la puerta y escuchémonos.   Si la mejor opción es dejarlo para otro momento para darnos el espacio y cariño que necesitamos, eso también es meditar.

Con cariño; como si fuera un juego.